Codex Aureus

8:20 Costaleros Madre de Dios del Rosario 0 Comments

publicado por Atlee:

El otro día, por aquí se aludía a la batalla de San Quintín,  aunque yo hoy no voy a hablar de ella, si que lo haré de una de sus consecuencias.
Por todos es sabido, que el Monasterio de San Lorenzo el Real del Escorial tiene su origen en dicha batalla. Felipe II, el rey prudente, decidió celebrar la victoria ordenando la construcción del monasterio dedicándolo a san Lorenzo (santo del día  en la victoria sobre los franceses en San Quintín).
Sobre su construcción y estilo hay ríos de tinta escritos, pero quizá  las funciones para las que se erigió  no son del todo conocidas para el gran público.
Nació como mausoleo del Emperador Carlos V, de Felipe II y, posteriormente, de la casa real española. Esa necesidad, generó el Panteón y la Basílica; así como de una residencia donde habitasen los frailes jerónimos encargados del cumplimiento de las rogativas y mandas de los finados, lo que dio paso al Convento. También fue necesaria su adecuación como Palacio para acoger a la familia real y a la Corte, cuando se desplazaban a ese lugar. Sin embargo, si por algo destacó  fue por ser un centro completo de educación, formado por el Colegio y Seminario, en el cual podían estudiar monjes y seglares; y por último, una Biblioteca acorde con la calidad del mecenas fundador, del rango del Convento y la categoría universitaria del Colegio.
Por tanto, la construcción del Escorial tiene como objetivo la creación de un centro de investigación y estudio orientado a la defensa de la religión católica, en la que además descansen los restos regios de los monarcas que habían sido azote de protestantes, anglicanos y calvinistas. 


Desde sus orígenes,  la biblioteca creada por expreso deseo de Felipe II, contó con un excepcional fondo de impresos, manuscritos y códices que recogieran la tradición cristiana de Europa. Uno de estos códices  es el  Códice Áureo, evangeliario realizado en 1046 en la abadía benedictina de Echternach (Luxemburgo). El códice perteneció al emperador germánico Enrique III y, tras pasar por diversas manos, llegó en 1566 a Felipe II por mediación de María de Hungría, hermana de Carlos V y gobernadora de los Países Bajos. Los textos de los Evangelios de este códice están escritos en oro, de ahí el nombre de Codex Aureus, tal como fue bautizado por Erasmo de Rotterdam.
Hasta aquí simple historia, sin embargo, un facsímil del Codex Aureus conservado en el Escorial, fue justamente el regalo elegido por los Reyes para agradecer la visita del Papa Benedicto XVI a España. ¿Por qué este regalo? 

Permítanme la licencia y mis conjeturas:
En primer lugar, el códice es benedictino por lo que entronca directamente con el amor que  el Papa ha mostrado siempre a San Benito de Nursia y  a la Orden Benedictina por el influjo en la difusión del cristianismo en toda Europa.
En segundo lugar,  el Códice y sus andanzas, muestra la vinculación de España y sus reyes con la defensa de la religión y su conservación a lo largo de la historia de Europa.
Por último,  es un códice que con letras de oro guarda en parte la esencia del cristianismo: los Evangelios.

En resumen, Evangelios custodiados por reyes cristianos en territorio cristiano: España.

Como siempre he creído  las casualidades no existen y a veces la historia nos ayuda a explicarlas. Esperemos que la simbología que se desprende de este obsequio no pase desapercibida y España siga siendo una abanderada del cristianismo.

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