La hermandad que con gran esfuerzo, ha estrenado este año varales, peana, dalmáticas y cómo no muchas ganas e ilusión de seguir creciendo y mejorando, es algo que se puede apreciar al disfrutar en la calle de la cofradía.
El paso de la Virgen volvía a ser un altar, la Virgen vestida de manera impecable y un palio mas que digno el cual se camina y se muevo como pocos privilegiados en el mundo cofrade.
La Virgen de la Soledad volvía a dejar su sello en Valdepeñas y la hermandad se afianza en Sábado Santo demostrando el buen hacer y creciendo como cofradía.
En general una tarde con muy buenos momentos, cabe destacar la subida de cuesta palacios con la marcha madrugada, algo para paladares privilegiados.
Enhorabuena a la hermandad y a la cuadrilla por otro paseazo de los que quedan en la memoria.














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